Confitar Piel de Naranja o Limón

Confitar piel de naranja o limón es muy fácil como podréis observar en los pasos que os describiré una líneas más abajo.

Es importante elegir naranjas de mesa y limones que tenga la piel gruesa, buscamos, no tanto una corteza gruesas, si no la parte interna gruesa, la parte blanca que amarga, el albedo. En la foto podéis apreciar el grosor del que hablo después de finalizado el proceso.

El albedo, la parta blanca, es el responsable de mantener la cascara exterior hidratada y dar unas consistencia pastosa y jugosa cuando la encontremos en la boca saboreando una de nuestras elaboraciones.

Los pasos a seguir son lo siguientes:

1º) Separamos las piel de la pulpa dejando el albedo intacto.

2º) introducimos en un caso con agua fría y llevamos a ebullición durante tres minutos, dejamos enfriar hasta que el agua este tibia. Este paso los repetiremos dos o tres veces. Buscamos que la piel quede blanda, observamos como se hincha y queda bien hidratada.

3º) Hacemos tiras y troceamos a nuestro gusto.

4º) Estos trocitos lo introducimos en un caso y cubrimos con agua hasta que queden sumergidos apenas, vertemos la mitad de azúcar en proporción al agua. Llevamos a ebullición y, a fuego lento dejamos reducir hasta que quede un almíbar espeso, pero no seco. Esta operación la repetimos una vez más al día siguiente, mientras tanto queda en el caso.

5º) Realizado este proceso podemos introducir en la nevera y utilizar cuando sea necesario.

Sería interesante realizar esta confitura unos días antes de usarla para que absorba el azúcar y siente los sabores.

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